El cabezazo tardío de Durosinmi rescata un punto vital para el Pisa en apuros ante el Atalanta.
Puntos Clave
- • Pisa and Atalanta played to a dramatic 1-1 Serie A draw at the Arena Garibaldi
- • Substitute Rafiu Durosinmi headed home a crucial 87th-minute equalizer for the hosts
- • Despite Atalanta's 57.3% possession, Pisa created more chances with 14 shots to 9
- • The point is a significant boost for 19th-placed Pisa, while Atalanta's mid-table stagnation continues
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PISA, ITALIA — El cabezazo de Rafiu Durosinmi en el minuto 87 arrebató un punto precioso y muy sufrido para el Pisa, amenazado por el descenso, en el empate 1-1 ante el Atalanta en el Arena Garibaldi - Stadio Romeo Anconetani. El resultado, que llegó tras el gol de ventaja de Nikola Krstovic en el minuto 83 para los visitantes, se sintió como una victoria para los *Nerazzurri*, decimonovenos, quienes mostraron una tremenda resiliencia para remontar ante un equipo que les supera por diez puestos y once puntos en la tabla de la Serie A. El partido fue un clásico relato de posesión versus penetración, con el Atalanta de Gian Piero Gasperini disfrutando de la mayor parte del balón (57.3%) pero siendo finalmente castigado por no rematar un partido que lideró durante solo cuatro frenéticos minutos.
Los momentos decisivos de este encuentro se comprimieron en unos últimos diez minutos electrizantes que transformaron por completo la narrativa. Tras un partido donde las ocasiones claras fueron escasas, el punto muerto lo rompió finalmente el suplente del Atalanta Nikola Krstovic. El delantero, que había entrado en liza en el minuto 70, demostró un instinto filoso en el minuto 83, aprovechando un balón suelto dentro del área pequeña para fusilar con la derecha, desde muy corta distancia, al ángulo superior izquierdo, sin opciones para el portero del Pisa Simone Scuffet. El gol parecía condenar al Pisa a una derrota dolorosa, pero el espíritu del equipo local, alimentado por una serie de sustituciones impactantes, se negó a quebrarse. Solo cuatro minutos después, el propio super-suplente del Pisa cumplió. Mehdi Léris, otra incorporación tardía, recibió el balón en la banda izquierda y envió un centro milimétrico al corazón del área. Allí, Rafiu Durosinmi, que también había salido desde el banquillo, se elevó por encima de todos para dirigir un potente cabezazo al ángulo inferior derecho, desatando la euforia en la afición local y asegurando un punto de un valor enorme.
La batalla táctica estuvo definida por el control de la posesión del Atalanta frente a la verticalidad y la amenaza a balón parado del Pisa. El Atalanta, típicamente asociado a un fútbol ofensivo de alto voltaje, controló el tempo a través de los organizadores del mediocampo Marten de Roon y Mario Pasalic, pero a menudo vio su progresión frustrada por los compactos bloques defensivos del Pisa. El equipo local, bajo instrucciones claras, cedió territorio con gusto y optó por buscar el contraataque o capitalizar su notable ventaja en los balones parados. La presión del Pisa produjo 10 corners a lo largo del partido, una fuente constante de peligro que mantuvo bajo presión sostenida a la defensa del Atalanta, comandada por Isak Hien y Giorgio Scalvini. El duelo en el mediocampo entre Idrissa Touré del Pisa y Charles De Ketelaere del Atalanta fue particularmente absorbente, con la fisicalidad de Touré chocando a menudo con la creatividad técnica de De Ketelaere.
En cuanto a los números, la historia del efectivo plan de juego del Pisa queda clara. A pesar del dominio posesivo del Atalanta, fueron los locales quienes crearon un mayor volumen de peligro, superando a su rival en remates (14 a 9) y en remates a puerta (6 a 4). El portero del Atalanta, Marco Carnesecchi, fue requerido en cinco ocasiones, incluyendo una espectacular parada para negarle un gol a Gabriele Piccinini en el minuto 76, subrayando su importancia para preservar un punto para su equipo. Simone Scuffet del Pisa realizó tres paradas cruciales propias, destacando una ante Giorgio Scalvini en el minuto 57. El recuento de corners, 10-1 a favor del Pisa, subraya su enfoque más directo y físicamente imponente, mientras que la naturaleza disciplinada del encuentro se reflejó en un recuento de faltas casi parejo (12-11) y solo tres tarjetas amarillas mostradas.
El verdadero punto de inflexión llegó no con un gol, sino con una triple sustitución del técnico del Pisa Luca D’Angelo en el minuto 68. La introducción de Gabriele Piccinini, Rafiu Durosinmi y Mehdi Léris inyectó energía fresca, verticalidad y una nueva dimensión ofensiva en un Pisa que había luchado por poner a prueba a Carnesecchi con regularidad. Piccinini forzó de inmediato una soberbia parada, mientras que Léris y Durosinmi se combinaron directamente para el empate. Este audaz movimiento táctico cambió palpablemente el momentum, transformando al Pisa de un equipo aferrado al resultado a uno que perseguía agresivamente el partido. Por el contrario, las propias sustituciones del Atalanta, incluida la entrada del goleador Krstovic, inicialmente parecieron magistrales pero al final no pudieron resistir el renovado asedio de un rival revitalizado en la fase final. El ambiente, que se había vuelto tenso tras el gol del Atalanta, se reavivó con los cambios de D’Angelo, demostrando el valor de una gestión proactiva.
De cara al futuro, ambos equipos se enfrentan a pruebas severas que definirán sus respectivas temporadas. El Pisa necesitará aprovechar la confianza de esta actuación resiliente cuando reciba a los gigantes de la liga, el Internazionale, en el Arena Garibaldi el 23 de enero, una tarea monumental que afrontarán con una fe renovada. El Atalanta, mientras tanto, debe reaccionar rápidamente tras dejar escapar dos puntos aquí, y volcar su atención en la competición continental, viajando para enfrentarse al Athletic Club en un encuentro crucial el 21 de enero. Para el Pisa, este punto podría ser un pilar vital en su lucha por la permanencia, demostrando que puede competir y hacer daño a equipos de la mitad alta de la tabla. Para el Atalanta, el empate representa otro tropiezo en una campaña irregular, planteando dudas sobre su capacidad para cerrar partidos y convertir el dominio territorial en los tres puntos, mientras permanecen rezagados en la zona media de la clasificación.